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6 de octubre de 2026

Llevar el trabajo interior al aula

Curso en el CEP de Sevilla en enero de 2027.

Enseñar no consiste únicamente en transmitir conocimientos o perfeccionar una técnica. Cada día entramos en el aula con nuestra manera de estar, de escuchar, de reaccionar y de relacionarnos. Por eso, este curso propone una mirada distinta: explorar el trabajo interior de quien enseña como punto de partida para transformar la experiencia educativa.

Dos motivos me llevan a realizar esta propuesta en el CEP y a compartir esta vivencia con otros compañeros y compañeras.

El primero es profundizar en la visión interior del carácter: detenernos con honestidad y valentía a reconocer quiénes somos, qué sentimos y cómo todo ello afecta a la relación con nosotros mismos y con los demás. En el contexto educativo, esa mirada resulta especialmente importante, porque nuestra forma de estar influye directamente en la manera en que el alumnado se siente, aprende y se expresa.

El segundo es trasladar este trabajo al aula para enseñar de una forma más consciente, respetuosa y humana. La educación no sucede solo en el plano intelectual: también intervienen el cuerpo, las emociones, los pensamientos, la escucha y la dimensión más profunda de cada persona. Atender a todos estos aspectos permite construir espacios de aprendizaje más seguros, creativos y significativos.

Las enseñanzas instrumentales constituyen un terreno especialmente fértil para desarrollar esta perspectiva. En ellas, cuerpo, emoción, mente y expresión artística están presentes de manera constante. Cada gesto, cada sonido, cada dificultad técnica y cada interpretación pueden convertirse en una oportunidad para trabajar la atención, la confianza, la escucha, la gestión de la frustración y la relación con uno mismo.

Este curso del CEP invita a los docentes a abrir un espacio de reflexión y práctica compartida. No se trata de añadir más exigencias al trabajo diario, sino de recuperar herramientas que nos ayuden a estar más presentes en el aula y a acompañar mejor a nuestro alumnado. Porque enseñar desde una mayor conciencia también es educar con más respeto, sensibilidad y profundidad.